Las telecomunicaciones también salvan vidas: una llamada a reforzar la resiliencia de nuestras redes

Artículo de opinión de Luis Miguel Chapinal, decano de COITT

Los incendios forestales, las inundaciones, las olas de calor extremas o los episodios meteorológicos adversos que hemos vivido en las últimas semanas en distintos puntos de España nos recuerdan una realidad que, a menudo, solo se hace visible cuando falla: las telecomunicaciones constituyen una infraestructura crítica para la seguridad, la coordinación de las emergencias y la protección de la ciudadanía.

Cuando una persona llama al 112, recibe una alerta en su teléfono móvil, consulta la evolución de una emergencia o mantiene el contacto con sus familiares durante una evacuación, está utilizando una red de telecomunicaciones cuya disponibilidad resulta tan esencial como el suministro eléctrico o el abastecimiento de agua. Sin embargo, estas infraestructuras también sufren el impacto de incendios, cortes de energía, inundaciones o daños en las redes de transporte, poniendo de manifiesto la necesidad de seguir avanzando hacia un modelo de mayor resiliencia.

Desde el Coitt queremos trasladar un mensaje de confianza, pero también de responsabilidad compartida. Nuestro colectivo profesional trabaja desde hace décadas en el diseño, despliegue, mantenimiento y modernización de unas infraestructuras que permiten que la sociedad permanezca conectada incluso en las situaciones más complejas. La experiencia demuestra que la tecnología dispone de soluciones capaces de minimizar el impacto de estas situaciones, siempre que exista una planificación adecuada y una apuesta decidida por la prevención.

La primera prioridad debe ser reforzar la autonomía energética de las infraestructuras de telecomunicaciones. Muchas estaciones base de telefonía móvil dependen del suministro eléctrico convencional y, aunque cuentan con sistemas de respaldo, estos deben evolucionar para garantizar una mayor continuidad del servicio durante emergencias prolongadas. Del mismo modo, resulta imprescindible diversificar las conexiones entre los diferentes nodos de la red mediante rutas alternativas de fibra óptica, radioenlaces y soluciones satelitales que permitan mantener las comunicaciones incluso cuando una infraestructura resulta dañada.

Otro aspecto clave es la capacidad de despliegue rápido de estaciones móviles temporales, capaces de devolver la cobertura a zonas afectadas en cuestión de horas, así como la integración de nuevas tecnologías de comunicación satelital que ya empiezan a incorporarse a los dispositivos móviles más avanzados y que, en un futuro muy próximo, permitirán mantener servicios básicos incluso cuando no exista cobertura terrestre.

No menos importante resulta la coordinación entre operadores de telecomunicaciones, administraciones públicas, servicios de Protección Civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, servicios sanitarios y empresas suministradoras. Las grandes emergencias no entienden de competencias administrativas; requieren respuestas coordinadas, protocolos comunes y ejercicios periódicos que permitan comprobar que todos los sistemas funcionan cuando realmente son necesarios.

Desde la ingeniería también queremos hacer un llamamiento a seguir impulsando el desarrollo de sistemas de alerta temprana como ES-Alert, que permiten informar de forma inmediata a toda la población presente en una zona de riesgo mediante mensajes enviados directamente a los teléfonos móviles. La rapidez en la transmisión de la información puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y una situación de mayor riesgo para las personas.

Pero la resiliencia no depende únicamente de las infraestructuras. También requiere una ciudadanía preparada y consciente del papel que desempeñan las telecomunicaciones en una emergencia. Disponer de una batería externa para el teléfono móvil, mantener actualizados los sistemas operativos, conocer el funcionamiento de las alertas oficiales o evitar la difusión de información no contrastada son pequeñas acciones individuales que contribuyen al buen funcionamiento del conjunto del sistema.

Como ingenieros en telecomunicaciones, asumimos nuestra responsabilidad de seguir aportando conocimiento, innovación y soluciones al servicio del interés general. Nuestra profesión no solo diseña redes o desarrolla tecnologías; contribuye directamente a garantizar la continuidad de servicios esenciales, la seguridad de las personas y la capacidad de respuesta de nuestras instituciones.

Desde el COITT ponemos a disposición de las administraciones, empresas y ciudadanía el conocimiento y la experiencia de un colectivo altamente cualificado que trabaja cada día para que las telecomunicaciones sean más robustas, más seguras y más preparadas frente a los retos que plantea un entorno cada vez más condicionado por los efectos del cambio climático y por el incremento de fenómenos extremos.

Las emergencias seguirán produciéndose. La diferencia estará en cómo de preparados estemos para afrontarlas. Y en ese desafío, la ingeniería de telecomunicación seguirá siendo un aliado imprescindible para construir una sociedad más resiliente, más conectada y, sobre todo, más segura.

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