Nuestro compañero Nicolás Puerto nos invita a detenernos —paradójicamente— para entender cómo medimos el tiempo y por qué algo tan aparentemente simple como cambiar la hora es, en realidad, el resultado de siglos de avances científicos, consensos internacionales y evolución tecnológica. Un viaje que pone en valor el papel estratégico de la ingeniería en la organización de nuestra vida diaria.
Como cada año, la próxima madrugada del sábado a domingo, o sea a las 2:00 horas del domingo, los españoles debemos de adelantar los relojes una hora y situarlo a las 3:00 horas.
En mi artículo “La Búsqueda del Meridiano: Del Camino de Santiago al Telégrafo”,(https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/busqueda-meridiano-camino-santiago-telegrafo_132_10397427.html), contaba las vicisitudes y luchas políticas que tuvieron lugar para establecer un Meridiano de Referencia, que se estableció en 1854 finalmente en Greenwich (Inglaterra) a escala terrestre, y que dividió la Tierra en 24 Husos horarios.

Para medir el tiempo, se ha recurrido históricamente, a dispositivos o fenómenos que entrañan algún tipo de actividad cíclica: la rotación de la tierra, el péndulo de un reloj, la frecuencia radioeléctrica de un oscilador estable, etc. El calendario representa la acumulación de tiempo y fue concebido para poder situar sucesos pasados o acontecimientos futuros. Para entender el calendario es necesario conocer los conceptos de la época que indica un instante determinado de tiempo, el intervalo o tiempo transcurrido entre dos épocas y el estilo que es la fecha que se utiliza como punto de partida de cada ciclo anual.
Los primeros calendarios fueron lunares, empleados por Babilonia y Egipto e introducidos por Metón de Atenas el cual observó que 235 meses lunares cubrían exactamente 19 años(ciclo metónico). Este fué el calendario del mundo antiguo hasta que 46 años a. de C. Julio Cesar con la ayuda de Sisógenes, estableció el calendario Juliano tomando como origen la época iniciada a mediodía del año 4713 a. de C. y basándose en un año de 365,25 días, o sea tres años de 365 dias y el cuarto bisiesto de 366 . Este calendario también era erróneo pues representaba una acumulación de tres dias cada 400 años y en la reforma establecida por el papa Gregorio XIII en 1582, que es el calendario que aún está vigente, se parte de un año de duración media de 365,2425 días con lo cual el error acumulado respecto al año solar durante cuatrocientos años es de sólo unas horas.
Las fechas del calendario se determinan con respecto a una época, por ejemplo la fecha del nacimiento de Cristo que se dividen en a. de C. y E.C.( Era Cristiana) y se emplean desde hace unos 1400 años ya que antes la referencia era la de la fundación de Roma.
Los estilos han sufrido muchas variaciones. En Inglaterra el estilo de Navidad, según el cual el año comenzaba el 25 de diciembre, fue cambiado en el siglo XIV por el estilo de la Anunciación donde el año comenzaba el 25 de marzo y al adoptarse tardíamente el calendario gregoriano en 1752 fue sustituido por el estilo de la Circuncisión que empieza el día 1 de enero.

De todas maneras, al basarse los calendarios en el movimiento irregular de los cuerpos planetarios no se pueden determinar con precisión la duración de los años, meses, días, segundos, etc. Diversos científicos han tratado de utilizar otros patrones de referencia dejando a un lado la astronomía; así Galileo Galilei utilizó el principio del péndulo al observar la estabilidad de las oscilaciones de un candelabro en la catedral de Pisa. En la actualidad el TA (Tiempo Atómico), se basa en la super estabilidad de la oscilación de los átomos de cesio que es de 9.192.632.770 veces por segundo.
La necesidad de sincronizar con precisión los sistemas de telecomunicaciones vía terrestre o por satélite, para transmitir datos cuyos impulsos pueden durar solamente una milimillonésima de segundo, provoca que organismos internacionales como la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), con sede en Francia, sea la máxima autoridad mundial en metrología, encargada de garantizar la uniformidad de las mediciones, incluyendo el tiempo. El BIPM gestiona el Sistema Internacional de Unidades (SI), definiendo el segundo como la unidad básica del tiempo basada en relojes atómicos de cesio, garantizando la precisión global. Igualmente, el CCIR (Comité Consultivo Internacional de Radiocomunicaciones) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, ha dedicado especial atención a la medida del tiempo.
En 1960, varias entidades instituyeron y difundieron una escala de Tiempo Universal Coordinado TUC, que fue finalmente adoptado después de algunas modificaciones por el CCIR, entrando en vigor el primero de enero de mil novecientos setenta y dos. Con el nuevo sistema todos los relojes funcionan con un desplazamiento nulo, no siendo su marcha conmensurable con la duración del día. Al igual que el calendario gregoriano introdujo el año bisiesto, ahora podemos mantener nuestros relojes patrón aproximadamente de acuerdo con el Sol, al añadir o suprimir un segundo a lo largo de intervalos llamado segundo intercalar. El organismo responsable del TUC es la Oficina Internacional de la Hora ubicada en París.
Mientras la mediciones que se hacen con base en las vibraciones de los átomos es estable, la rotación de la Tierra varía ya que esta ha reducido su velocidad. Para solventar esa pequeña desviación, la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM), responsable de la norma internacional que fija los relojes el mundo, decidió añadir periódicamente el segundo intercalar cuando la diferencia entre el tiempo astronómico y el universal se aproxima a 0,9 segundos. Desde 1972 se ha añadido en 27 ocasiones, la última vez en 2016.
Aunque para la población el segundo adicional pasa desapercibido, en los sistemas que precisan una medición extremadamente precisa, como los satélites, las telecomunicaciones o incluso dispositivos asociados a los viajes espaciales, puede causar alteraciones.
De todas formas hay que señalar que actualmente, teniendo en cuenta los pros y los contras, se está estudiando abandonar la inserción de un segundo al menos con tanta frecuencia.
Córdoba 25 de marzo de 2026
Nicolás Puerto Barrios. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones. Exjefe Provincial de la Inspección de Telecomunicaciones de Córdoba de la Secretariía de Estado de Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.
